Un pequeño diario de grandes costumbres gatunas
Tres líneas bastan para guardar esas cosas que ahora parecen imposibles de olvidar.
Elige una escena
Escribe qué ocurrió y cuándo: el día que descubrió su nueva cama o la primera vez que se sentó a tu lado. No hace falta escribir a diario ni llevar un registro perfecto.
Guarda lo que observas
Distingue la escena de tu interpretación. «Se acercó y se tumbó junto a mí» describe algo concreto; atribuirle pensamientos puede ser divertido en una anécdota, pero no explica su comportamiento.
Comparte con una pregunta
Si cuentas la historia en comunidad, invita a otras personas a recordar la suya. Deja fuera datos privados y respeta distintos ritmos de adaptación. El diario puede guardar recuerdos; si observas un cambio de salud, consulta al veterinario.