Tu sofá y sus uñas pueden llegar a un acuerdo
Rascar es una necesidad: dale una alternativa que tenga sentido para él.
Observa antes de comprar
Fíjate en dónde y cómo rasca: estirado en vertical o sobre el suelo. Busca una superficie estable que permita ese movimiento. Un poste que se tambalea puede resultar poco atractivo.
Acércale la alternativa
Coloca el rascador cerca del lugar que ya utiliza o de una zona de descanso. Prueba una textura que le guste. Premia la aproximación voluntaria y evita sujetarle las patas para enseñar el movimiento.
Protege sin castigar
Mientras se habitúa, protege la superficie del sofá de forma segura. Gritar o rociar agua puede añadir miedo. Si el rascado cambia de repente o aparece junto a otros signos de malestar, coméntalo con el veterinario.
Consejos contrastados con la guía de Cats Protection (en inglés). Consulta a tu veterinario para adaptarlos a tu gato.